Opinion

Hoy siguen llorando las viejas campanas

Cuando escuché por primera vez el épico poema de la autoría del Dr. José Francisco Peña Gómez titulado “Lloran las Viejas Campanas”, donde hace una apología a los caídos en la Revolución de abril de 1965, mi admiración y respeto hacia este excepcional líder se acrecentó de manera notable y creciente.

Este hombre que estaba dotado de unas cualidades como ser humano de un valor moral incalculable, supo mantener una coherencia entre sus postulados políticos y su accionar como tal, hasta el punto que entregó de manera abnegada su valiosa existencia a la noble causa de la unidad del Partido Revolucionario Dominicano, entidad que amó por encima de cualquier aspiración personal.

Tuve la oportunidad de poder compartir en varias ocasiones con el Dr. José Francisco Peña Gómez en su oficina de la Internacional Socialista y de ese intercambio de opiniones recuerdo siempre sus palabras “la unidad del PRD debe estar por encima de toda aspiración personal, pues, realmente debemos ser la gran esperanza nacional de un pueblo que desea una sociedad justa y equilibrada que brinde las mismas oportunidades a todos los dominicanos”.

Hoy que al parecer el PRD se aboca a una dolorosa división por las desmedidas aspiraciones personales de los dirigentes nacionales, me parece escuchar la estruendosa voz del siempre líder José Francisco Peña Gómez repitiendo su épico poema “siguen llorando las viejas campanas”, aunque en esta oportunidad por una causa muy diferente a la que dio vida a este hermoso poema.

Que causas determinaron la derrota del Partido Revolucionario Dominicano en el recién finalizado proceso electoral, muchos se han lanzado a buscar causas externas acusando de dicha debacle electoral, la apatía del presidente de dicho partido para no integrarse a la campaña electoral del candidato de dicha organización.

Es cierto que Miguel Vargas Maldonado, no apoyó la campaña de manera íntegra desde las diferentes actividades proselitistas, y que este hombre que emergió como una gran promesa de catapultar a su favor las esperanzas de guiar la nave del partido hacia el Palacio Nacional, demostró ser un hombre falto de visión política, cuando se enquistó en el resentimiento, rencor, apatía e indiferencia y hasta cierto punto, coincidió con las aspiraciones de los adversarios de su partido.

Por su parte Hipólito Mejía, un político de cierta experiencia estatal por ser un ex presidente de la nación y tal vez el político más sincero con que cuenta el país, también fue plausible de contribuir a la derrota del partido; en innúmeras ocasiones este expresó consideraciones que les hicieron mucho daño a sus aspiraciones políticas de volver a dirigir los destinos de la nación.

Tanto Miguel Vargas Maldonado e Hipólito Mejía, deben ser plausibles de someterse a un juicio auto disciplinario, junto a los dirigentes que los siguen y los asesores políticos de ambos, por el bien de los más de dos millones de dominicanos que depositaron sus votos a favor del partido en el pasado proceso electoral.

Del doctor José Francisco Peña Gómez aprendí que en política todo lo que se piensa no se dice y perjudica los que se dice sin pensar; quien en política es rencoroso y vengativo, se expone a cavar su propia tumba política donde descansará el cadáver de sus aspiraciones como tal y dejará en la orfandad a quienes depositaron sus esperanzas en la virtud de servicios ostentada por un determinado líder político.

En las actuales circunstancias por las cuales atraviesa el Partido Revolucionario Dominicano, al borde de una dolorosa división que alegraría a los opositores de dicha organización y cercenaría la esperanza de los más de dos millones de dominicanos que creyeron en ese partido y sus dirigentes en el pasado proceso electoral, lo mejor que pudiera suceder es que tanto Miguel Vargas Maldonado e Hipólito Mejía, se despojen de sus orgullos vanos y depongan actitudes sectarias y limen asperezas y lleguen a acuerdos a favor de la unidad del partido por el que ofrendara su vida el doctor José Francisco Peña Gómez.

Ya es hora de que los trapos sucios se laven en casa y no en plena vía, denle a la población una demostración de cordura y madurez política, ofrezcan una muestra de desprendimiento político a favor de la unidad del partido, sean lo suficientemente tácticos para dedicarse a trabajar y accionar a favor de las aspiraciones de la población, haciendo propias del partido ese sentir de justicia de la población y aprenderán de una vez por todas, que las circunstancias los han colocados al frente de una organización política para canalizar las aspiraciones de un pueblo y de no hacerlo, ese mismo pueblo les pedirá cuenta de su comportamiento y resentimiento.

Hipólito Mejía y Miguel Vargas Maldonado, la situación actual les brinda la oportunidad para salir gananciosos de lo que aparenta ser una derrota electoral, que en definitiva, no lo es; aúnen esfuerzos propios, depongan diferencias entre ustedes, procedan a sentarse en la mesa del diálogo, pues estoy seguro que son más los puntos que los unen que las diferencias que los separan; de una vez por todas que prime la concordia en los mejores deseos de unidad a favor de levantar en alto la bandera de conciliación y cuando esto suceda, se dejarán de escuchar los lastimeros repiques de las viejas campanas y se levantará ufano en el horizonte la luz imperecedera de la paz y fortalecimiento del partido y con una acción de esa índole, estará descansando en paz la memoria del siempre líder, el doctor José Francisco Peña Gómez.


Por: Arismendy Martínez

 

Por el PRD

El señor Miguel Vargas se proclamó garante de la institucionalidad del PRD, organización de la cual fue suspendido, primero por la Comisión Política y luego, cumpliendo con las disposiciones estatutarias,  por el Comité Ejecutivo Nacional.

¿Cómo puede ser garante de la institucionalidad un hombre que se colocó por encima de todos los organismos y de los estatutos para firmar el llamado “Pacto de las Corbatas Azules” de manera clandestina? ¡Ese solo hecho debió merecer su expulsión!

¿Puede ser garante de la institucionalidad un hombre que impuso dirigentes y candidatos a los cargos congresuales y municipales en función de sus intereses particulares, atropellando a militantes de toda la vida?

¿Puede ser garante de respeto a los organismos y los estatutos del PRD alguien que canceló a la mayoría de los empleados de ese partido, algunos hasta con 30 años de labores, solo porque no eran de su corriente política o de su simpatía personal?

¿Puede ser garante de institucionalidad y democracia interna la persona que organiza un congreso para modificar los estatutos estableciendo que el candidato presidencial sea al mismo tiempo el presidente del partido, pero cuando el partido elige a otro se queda autoritariamente en la presidencia del partido desconociendo todo cuanto había dicho antes?

¿Puede ser garante de institucionalidad un hombre que herido en su orgullo y megalomanía no hizo nada para que el candidato de su partido ganara las elecciones, sino que por el contrario,  trabajó en contra junto a sus vasallos con quien celebró en un hotel de la capital la derrota del PRD y de Hipólito?  ¿Eso es institucionalidad o traición?

El suspendido presidente del PRD (debió ser expulsado) ha demostrado ser un hombre autoritario. Actúa  como si el PRD fuera suyo, no de los hombres y mujeres que durante más de 70 han luchado para fortalecer  ese partido que tanto ha  contribuido con para que vivamos en democracia.

Cuando lo fueron a visitar Andrés Bautista, Orlando Jorge Mera y Geanilda Vásquez para tratar de arribar a un acuerdo saludable, su respuesta fue destemplada y agresiva:

“¡Nos vemos en los tribunales!” donde sabe que Leonel Fernández lo respaldará dándole continuidad al Pacto de las Corbatas Azules, que concluirá dividiendo, debilitando, desarticulando o destruyendo al PRD. A menos, claro está, que el PRD haga valer sus más de 70 años de historia en las calles de todo el territorio nacional.

 

Por: Juan TH

 

Actualizado (Miércoles, 13 de Junio de 2012 15:16)

 

Elecciones ejemplares

Un troglodita, presumiendo de más guapo que todos los guapos, hizo saber con el mayor desenfado que en Sánchez Ramírez  habría grupos paramilitares apostados en las cercanías de los colegios prestos para explotar adversarios.

Informes de inteligencia confirmaban que esa no era una determinación aislada, sino que la lengua descontrolada sirvió en bandeja de plata la justificación para que la Policía Militar  Electoral tomara todas las previsiones a nivel nacional para desmantelar una estructura nacional creada de forma unilateral por un sector que intentaba hacer prevalecer el orden a su manera.

Aunque guerra avisada no mata soldados, el plan absurdo continuó y quienes tenían la misión inquebrantable de preservar la seguridad del proceso del 20 de mayo, se colocaron a tono con las exigencias y frustraron los planes macabros de gente que creían que iban a un campo de batalla, no a unas elecciones.

La Junta Central Electoral documentó la actuación de los grupos paramilitares y después de las elecciones los ha puesto en conocimiento del ministerio público para su judialización, sin embargo esa acción ilegal, ilegítima, irresponsable, peligrosa y cavernaria, no mereció ni leve alusión en el informe de los distinguidos señores de Participación Ciudadana, que si han cuestionado la actuación policial, como si pretendiesen que las autoridades se cruzaran de brazos para permitir que la locura se impusiera.

¿En criterio de quién quedaba determinar quién andaba en la compra de cédula o no? ¿Qué orden tenían esos paramilitares ante un escrutinio que les resultara desfavorable? ¿De cuántos muertos nos libramos?

¿Qué hubiese pasado en este país si el Estado no conservaba el monopolio de la fuerza, al momento en que unos irresponsables salieron a proclamarse ganadores de un proceso que sabían que habían perdido?

Las del 20 de mayo de 2012, después que se apaguen las pasiones, pasarán a la historia como una de las elecciones más transparentes que se hayan celebrado en el país en toda su historia. Ni una sola mesa impugnada, ni una sola acta alterada, ni una sola querella presentada.

Pero es tan de “avanzada” el complacer a quienes quieren esconder las verdaderas razones de una derrota mencionando el vocablo fraude, que cuando no aparece, hay que buscarlo en la ficción, que esta vez se ha titulado “compra masiva de cédula”, práctica en la que se incurre de un lado y de otro, con un impacto tan insignificante que no altera unas elecciones presidenciales, una porque su efecto es neutro, y dos porque no hay forma de hacer compra masiva de cédula con real efectividad, o se puede estar comprando el documento de quienes tienen varios duplicados y como quiera votan o puede estar evitando el voto de tus propios parciales.

La Junta Central Electoral emitió 395 mil duplicados gratis a personas que supuestamente habían perdido su documento, en un universo tan aventurado el que compra cédula bota el dinero y las elecciones se ganan invirtiendo con efectividad.
Pero en la República Dominicana no basta con ganar investido de la legitimidad que otorga una indiscutida mayoría como la que escogió a Danilo Medina y Margarita Cedeño, presidente y vicepresidenta electos, sino que además hay que derrotar las conspiraciones de unos demócratas tan peculiares que siempre han concebido planes alternos para desconocer la voluntad popular, aunque se queden como perico en la estaca.

Las elecciones terminaron, dejen al país  disfrutar el acierto de haber premiado a un líder que lo merecía.



Por: Julio Martínez Pozo

 

Mi respaldo al programa Hilando Fino

Nuestro apoyo a Salvador Holguín y el más absoluto rechazo a la violación a la libertad de prensa ejecutada en contra del programa Hilando Fino.

Pedimos respaldar y exigir la salida al aire de ese programa que se transmitía en el canal 19 Cinevisión, pues no podemos permitir que las libertades por las que el pueblo dominicano ha luchado tanto se nos vaya entre las manos.

Mi respaldo a la puesta en el aire de Hilando Fino.

 

Por: Miguel Camacho

Actualizado (Miércoles, 06 de Junio de 2012 20:26)

 

La intolerancia, prepotencia y la arrogancia se unen para callar voces

El pasado lunes 21 del presente mes me encontraba presenciando el programa “Hilando Fino” que acertadamente produce y conduce el periodista Salvador Holguín, cuando luego de varios comentarios del mismo sobre el pasado proceso electoral dominicano, le fue suspendido el audio y luego la posterior salida del aire del referido programa.

Al siguiente día me quedé con la intención de ver el referido programa televisivo, cuando me enteré que debido a las presiones ejercidas desde el Palacio Nacional se ejercieron presiones sobre los propietarios del canal donde se originaba dicho programa, para que retirara el mismo de la programación del referido canal de televisión.

En verdad, esta información no me sorprendió pues en anteriores ocasiones habíamos sido testigo de acciones de esta índole, cuando otros comunicadores habían disentidos en cuanto a las acciones del gobierno de turno, convirtiéndose esta práctica en una constante, no solo de este gobierno, sino de gobiernos anteriores.

Recordamos casos tan patéticos de lo que significa la intolerancia, la prepotencia y la arrogancia de los gobernantes de turno, han cercenado la libertad de prensa acallando voces y queriendo matar ideas, en muchos casos llegando a cortar el sagrado hilo de la vida; como ejemplos Orlando Martínez, Gregorio García Castro, Guido Gil, Narciso González, y otros no menos aguerridos periodistas que han pagado su osadía de informar con sus vidas.

En el presente caso, Salvador Holguín es un periodista que ha sabido exponer con claridad sus ideas sobre lo que piensa y por lo que lucha, por lo que se ha ganado un espacio dentro de los que no soslayan la verdad para recibir el dinero corruptor que lanza al estiércol a quienes venden sus principios cívicos y ciudadanos por un plato de lentejas.

Podemos estar de acuerdo o no con sus ideas, pero, eso de querer doblegar sus principios en base a sacar su programa del aire, es un acción que solo se cobija en el accionar de los sin escrúpulos sociales y que se han visto arrastrados por la vorágine de la intolerancia, la prepotencia y la arrogancia, que le ha llevado a renunciar a los más nobles principios de justicia, equidad, tolerancia y respeto, para convertirse en propagadores de la desidia, la división y la corrupción como su modo de vida cotidiano.

Ahora le ha tocado el turno a este aguerrido periodista, pero, mañana serán otros los que sufrirán el mismo vejamen de silenciar sus voces para que no difundan la verdad a la que un pueblo tiene derecho para mantenerse bien informado; acallando voces que no se venden al mejor postor, le dan paso a los sicarios de la palabra para que inyecten el veneno corruptor del dinero fácil, donde abundan las canonjías disfrazadas de méritos al trabajo servir de los nuevos esclavos vestidos de trajes y corbatas al servicio del dios Estado.

Nos solidarizamos con la postura valiente y perseverante de este hijo de la ciudad de Dajabón, convertido en baluarte junto a otros nobles comunicadores de la palabra y que tienen como estandartes decir la verdad; y recordemos que la acción que más le duele a los que viven en el mundo del engaño, la mentira, la corrupción y la doble moral social y política, que cuando alguien les dice la verdad de frente.

 

Por: Arismendy Martínez

Actualizado (Miércoles, 06 de Junio de 2012 16:26)

 
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